Provincia

La titánica historia de 2.500 familias de Peñamián, un territorio leonés ‘ahogado’ bajo el Porma

Cuando se conmemora medio siglo del fin de Vegamián y otros siete pueblos, un inminente libro de tres investigadores inventa su propia metodología genealógica para rastrear la totalidad de su vida desde siglos atrás hasta el triste fin que sobrevino el 28 de diciembre de 1967.

La iglesia de Vegamián a punto de verse completamente sumergida. / Foto cedida por la familia Ruperto García
Carlos J. Domínguez | 09/12/2017 – 10:30h.

El 9 de septiembre de 1185, el rey Fernando II de León marcó un hito en la historia de la actual provincia de León donando al obispo Manrique de Lara y a la Catedral de León la jurisdicción de Peñamián. Nacía así documentalmente un territorio, una demarcación en torno al municipio conocido como Vegamián, pero que concentraba a numerosas localidades.

Último programa de fiestas de Vegamián, antes de 'perecer' bajo las aguas. Tristes fiestas.

Último programa de fiestas de Vegamián, antes de ‘perecer’ bajo las aguas. Tristes fiestas.

 

Para cuando el 28 de diciembre de 1967, día de los Santos Inocentes, comenzó la inundación de lo que es el pantano del Porma, que se completó meses después ‘ahogando’ Armada, Campillo, Camposolillo, Ferreras, Lodares, Quintanilla, Utrero y Vegamián, habían transcurrido exactamente 782 años de historia floreciente de Peñamián, con sus anónimas vidas rurales y sus destacados prohombres y mujeres.

Ahora, un trabajo descomunal fruto de varios años, firmado por José Antón Acevedo, Isidoro De la Fuente Bayón y Ángel Luis Martínez García, está a punto de ver la luz, de sacar del oscuro fondo del pantano del Porma lo más extenso de su memoria. Se llama ‘Peñamián, la historia bajo el agua’, pero no es una historia más. “Llevamos más de cinco años de trabajo en todo tipo de archivos, más de 20.000 documentos reunidos, miles de fichas…”, resume Acevedo mientras De la Fuent asiente orgulloso del resultado de unas cifras que marean.

El trabajo en forma de dos libros, de unas 500 páginas cada uno, verá la luz previsiblemente en primavera de 2018. Pero ya ha adquirido forma de esta página web desde la que explicar el titánico proyecto y unos resultados que se resumen en otro dato: La reconstrucción genealógica de cerca de 2.500 familias que en algún momento vivieron al menos en los últimos 200 años de Peñamián, así como información gráfica de pueblos, familias y costumbres, fotografías inéditas que dejan con la boca abierta y hasta semblanzas de quienes alcanzaron ciertos grados de notoriedad.

“Se aportan, además, algunas breves pinceladas sobre datos significativos del origen y evolución histórica de la Jurisdicción de Peñamián y sus instituciones de gobierno. También se hace mención de algunos aspectos relativos a las condiciones de vida así como a los usos y costumbres que rigieron la convivencia de los pueblos de la montaña leonesa en general y de las localidades de la antigua jurisdicción de Vegamián en particular, como puedan ser las Ordenanzas de buen gobierno o los apeos de las costumbres religiosas de sus habitantes”, remarca la web junto a imagenes ciertamente bellas y tristes, al mismo tiempo, cuando se recuerda que Peñamián, bajo el pantano, ya sólo existirá en la memoria.

Una imagen de gran calidad sociológica y técnica de la familia de Isidoro García. / Foto cedida por la familia de Ruperto García

Una imagen de gran calidad sociológica y técnica de la familia de Isidoro García. / Foto cedida por la familia de Ruperto García.

Los autores explican que la ingente labor de genealogía ha conllevado diseñar su propio sistema de datos, “nadie lo había hecho nunca así”, una maraña de datos perfectamente ordenados en un Excel interminable, que identifica las familias y cada miembro de ellas con un número y con un color. Y les sigue por tantos y tantos caminos por los que los años les llevaron.

Para casi tildar de locura su proyecto, y llevar a buen puerto tan compleja aventura histórica, sólo quedaba que los autores se enmarañaran también en la comercialización de su estudio. Y eso se han propuesto, ni cortos ni perezosos, al margen de editoriales.

Lo hacen, dicn, “para controlar en todo momento su distribución” sin ataduras y seguir sintiendo la libertad que la alentado todo su trabajo. Para eso sirve la web, para consignar las reservas de todo lector o coleccionista interesado, en concreto pinchando aquí. Y por si el aliciente no fuera suficiente, la promesa de una “importante colección” de imágenes -algunas pocas ilustran este reportaje-.

El fallecimiento del vecino Claudio Vega, en 1950. / Cedida por Vicente Peláez

El fallecimiento del vecino Claudio Vega, en 1950. / Cedida por Vicente Peláez
Espectacular imagen de la matanza en Vegamián.

Espectacular imagen de la matanza en Vegamián.
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