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Un instante de la misa celebrada ayer en la explanada de Pardomino para honrrar a San Antonio de Padua, patrón de la localidad de Vegamián. | ALFREDO HURTADO Ampliar imagen Un instante de la misa celebrada ayer en la explanada de Pardomino para honrrar a San Antonio de Padua, patrón de la localidad de Vegamián. | ALFREDO HURTADO

Alfredo Hurtado | 19/06/2017 A A

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El alma de Vegamián sobrevive al agua

Comarcas Vecinos de la localidad anegada por el embalse del Porma celebran la romería de San Antonio

Calor, mucho calor en el día de ayer en la explanada de Pardomino, donde los descendientes y antiguos vecinos de Vegamián celebraron la tradicional romería en honor a San Antonio de Padua, su patrón, evento que durante cientos de años se celebró en la ermita de la localidad antes de ser anegada por las aguas del embalse del Porma.
Durante más de medio siglo familias enteras han acudido a esta explanada durante el fin de semana más cercana al día 13 de junio para celebrar su fiesta mayor en honor a San Antonio de Padua, pero con el paso de los años aquellos que honraron durante décadas al santo se han hecho mayores e incluso muchos de ellos han ido desapareciendo y dejando el legado de seguir con ésta tradición a las nuevas generaciones.

Aunque hay presencia de jóvenes romeros, hoy su cifra es bastante menor que hace algunos años, al haber disminuido notablemente los nacimientos pero con todo ello son muchos los jóvenes y niños que acompañan a sus mayores a ésta fiesta.

Antes de la celebración de la misa, fueron condecoradas las nuevas madrinas para este curso del 2017-2018. Se trata de las hermanas Pris y Amor Suárez quienes tomen el relevo del reverendo José y de su hermana Aurora Castañón Martínez nombrados en la edición del pasado año.

Esta romería también es conocida como la del reencuentro, ya que son varios los descendientes de Vegamián que tan sólo se ven en la celebración de ésta fiesta a la que acuden en el mes de junio ya que sus residencias distan a miles de kilómetros al tener que viajar desde países del continente americano.

Tras la misa, la organización ofreció a todos los asistentes la degustación de la torta bendita de San Antonio de Padua regada con vinos variados y mistela. Posteriormente se desarrollo la tradicional comida familiar y ya en horario de tarde hubo juegos infantiles con variedad de premios y fin de fiesta con la limpieza de la pradera. Un año más cumpliendo la tradición y un día menos para que en junio del año que viene se demuestre una vez más que Vegamián no tiene pueblo pero sí vecinos con voluntad.