montañeses, la Vía Saliamica

Descubriendo uno de los tesoros montañeses, la Vía Saliamica

Siguiendo el Esla, entre Crémenes y Valdoré nos encontramos una calzada romana que atesora la historia viva de la montaña vadiniense.

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Información y foto: Siro Sanz

Es uno de los tesoros montañeses más desconocidos de la provincia leonesa, la calzada romana o vía saliamica, que discurre por la montaña vadiniense, con tramos muy bien conservados pese al pasod el tiempo.

Una bonita ruta para hacer en familia entre los pueblos de Las Salas y Valdoré.

HISTORIA 

El año 26 antes de Cristo, el emperador Augusto ataca Cantabria por tres vías: la del Pisuerga, el Carrión y Cea-Esla, esta del Esla separaba a los cántabros de los astures (Astura- Esla).

Por Cistierna junto a Peñacorada, mojón suroeste de la Cantabria histórica, entraba a la garganta que conduce a Valdeburón y Tierra de la Reina. Se conservan algunos tramos que destacan por la dificultad del terreno y la magnitud de la calzada en los tramos del Pajar del Diablo (Villayandre), el Escobio de Remanganes (Crémenes) y San Roque (Las Salas).

En el año 973 se la denomina como Vía Saliamica, en su tramo superior del Pontón. Salia es el nombre prerromano para corriente de agua, por lo tanto es la Vía del Río y, así la nombraron los que aun no hablaban latín.


Foto: Siro Sanz

Desde Cistierna, en su avance al Norte pasa al pie de castros prerromanos: Vegamediana, S. Pedro, Verdiago, Valdoré, Argovejo, Las Salas, Riaño, Corona de Escaro.

Las Salas y Valdoré. La calzada se hizo en el tiempo de campaña, “cuando los reyes van a la guerra”, de abril a octubre.

En el siglo X, recién despejada la zona de la ocupación musulmana ya figura en Aleje un ramal de la calzada como “carraria antiqua”.

El Esla es el afluente más importante del Duero, el dicho tradicional dice que “el Esla lleva el agua y el Duero la fama” con 300 kilómetros de longitud, desde que nace cerca del puerto de Tarna. Los romanos lo denominaban río Ástura.


Foto: Siro Sanz

El Ástura como compañero

Entre Crémenes y Valdoré se encuentra el tramo mejor conservado, en el alto del Pajar del Diablo, donde el camino (que se denomina «inundable») tenía que subir algo, para poder seguir el caudal del agua.

Una ruta totalmente señalizada, adecuada para familias que quieran disfrutar de la naturaleza junto con la historia montañesa.